Técnicas de lectura rápida: recuadro 6
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TÉCNICAS DE LECTURA RÁPIDA

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Pregunta.- ¿No es preferible leer con lentitud para entender mejor?
Respuesta.- Hagamos un ejercicio simple. Tomemos un párrafo cualquiera y tratemos de leerlo a una velocidad de una palabra por minuto, creo que suficientemente lento, ¿no es así? Bien, ¿crees tú que entenderíamos algo? Estoy seguro que no. Y eso sucede porque perderíamos la ilación de la lectura. Los textos se convierten en una serie de palabras aisladas colocadas una al lado de la otra, sin coherencia alguna. Las técnicas tradicionales de lectura, es decir, las que toman palabra por palabra, funcionan correctamente cuando aprendemos a leer a los cinco o seis años. El problema es que crecemos, nuestro cerebro se desarrolla muchas veces más, y seguimos leyendo como cuando éramos niños; al leer así siendo adultos estamos desperdiciando grandes capacidades de nuestra mente. Comprensión lectora y velocidad no están peleadas; por el contrario, son aliadas que trabajan en favor de la eficacia. La lectura rápida no es una forma de leer más rápido, sino de leer mejor.

Pregunta.- ¿No se pierde el goce por la lectura leyendo tan rápido?
Respuesta.- En primer lugar debemos entender a la lectura ráida como a un automóvil. Aún y cuando éste pudiera tener la potencia para ir a 220 Km. por hora, difícilmente se nos ocurriría llegar a ese límite dentro de la ciudad. Habrá lugares donde podremos ir rápido y otros en los que deberemos ir despacio. Así, conociendo las técnicas de la lectura rápida, la velocidad se puede regular de acuerdo al texto que uno tenga enfrente. En algunos casos son las palabras, y su relación con el argumento, las que le dan relevancia a una obra, como por ejemplo la poesía, u otros en los que, por la complejidad de su contenido, necesiten de análisis más pausados. Pero, ¿qué porcentaje del tiempo total que le dedicamos a la lectura representan estos casos? En términos generales, a menos que nuestra actividad diaria así lo exija, la mayor parte de lo que leemos tiene como objetivo principal adquirir información, es decir, percibir y asimilar las ideas que otros pretenden transmitirnos, y es aquí donde la velocidad adquiere su importancia. Al momento de abrir un libro deberemos preguntarnos qué es lo importante en él: sus palabras o sus ideas, y allí tomar una decisión. Sólo quien no tenga opciones no podrá hacerlo. La lectura rápida no es más que una herramienta; dependerá de ti cómo usarla.

Pregunta.- Si yo leo a gusto con las técnicas tradicionales de palabra por palabra, ¿para qué debería aprender las de lectura rápida?
Respuesta.- Si podemos caminar, ¿para qué se inventaron los automóviles? Si podemos sumar, ¿para qué existen las calculadoras? Si podemos hacer manualmente cada una de sus funciones, ¿para qué utilizamos las computadoras? La vida modernas, nos guste o no, exige eficiencia e, insisto, de eso se trata la lectura rápida. Podemos seguir leyendo como cuando teníamos cinco años y nadie podrá reclamarnos algo, pero, si la vida está compuesta de tiempo, ¿no te daría lástima desperdiciarlo?
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